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El Periodonto

Se denomina periodonto a los tejidos que rodean y soportan los dientes. El periodonto está conformado por: Encía, ligamento periodontal, hueso alveolar y cemento radicular. El periodonto es una unidad biofuncional que es parte del sistema masticatorio o estomatognático.

periodonto

La etimología del término procede del griego peri, que significa alrededor de, y ‘odonto’, diente.

La periodoncia es la especialidad odontológica que estudia al periodonto. Otro nombre antiguo para esta especialidad, fue “Parodoncia”. Procede del griego para, que significa junto a, y odonto, diente. El nombre contemporáneo para esta especialidad de la odontología es la Periodoncia.

La encía:

Está constituida por un epitelio queratinizado en su superficie. Recubre los huesos maxilar superior y mandibular, donde se encuentran los dientes enclavados. Rodea, también, la parte inferior de la corona de los dientes.

Se une al cuello del diente mediante un tejido llamado epitelio de unión y las fibras de colágeno.

La encía sana tiene un color rosa claro y un punteado en su superficie, más o menos intenso. Es un elemento que interviene en la estética de nuestra boca y sonrisa.

El ligamento periodontal:

Es un conjunto de fibras de colágeno dispuestas en diferentes direcciones que unen el cemento del diente con el hueso. Además, en el ligamento periodontal hay células indiferenciadas, vasos y terminaciones nerviosas.

Sus funciones son las siguientes:

Resistir las fuerzas de desplazamiento que se ejercen sobre el diente evitando así que los dientes se muevan.

Erupción dentaria y sostén, facilitando que el diente alcance su correcta posición final en la boca.

Mantenimiento y reparación del hueso alveolar y del cemento que rodea a la raíz del diente mediante las células indiferenciadas.

Mecanorrecepción mediante receptores que reciben la información de la posición y colocación del diente en el hueso. Intervienen de esta forma en el control de la masticación.

Hueso alveolar:

Porción de los maxilares sobre la que asientan los dientes. Las raíces dentarias asientan en unas oquedades de los huesos maxilares llamadas alveolos dentarios. El hueso alveolar se une al cemento radicular del diente por el ligamento periodontal.

Cemento radicular:

El cemento es una fina capa de tejido calcificado que cubre la dentina de la raíz. Su grosor máximo lo alcanza en los extremos finales de las raíces y en la furca o zona de unión de las diferentes raíces de un mismo diente. El grosor mínimo estaría nivel del cuello dentario.

Su función principal es proporcionar inserción a las fibras de colágeno del ligamento periodontal.

La Mucosa Bucal

La boca se halla tapizada por la mucosa bucal. Se extiende desde el borde rojo de los labios hasta el itsmo de las fauces.

La mucosa bucal podemos clasificarla en:

  • Mucosa de revestimiento: Se encuentra en la cara interna del labio, cara interna de las mejillas, suelo de la boca, cara inferior de la lengua y paladar blando. Estas zonas no participan, directamente, en el fenómeno masticatorio y no tienen receptores del gusto pero si tiene receptores de tacto y de dolor.
  • Mucosa masticatoria: es la que recibe directamente las cargas de masticación de alimentos. Los alimentos se deslizan por las zonas próximas a los dientes: encía y paladar duro. Es de color rosado pálido porque tiene un revestimiento o epitelio superficial muy fibroso. Tiene una consistencia física bastante firme y es dura a la palpación.
  • Mucosa especializada: la encontramos en los 2/3 anteriores de la cara dorsal o superficie superior de la lengua. Se llama especializada porque en ella se encuentran los receptores de sabor. En esta mucosa se encuentran las papilas linguales que son pliegues de la mucosa que se proyectan a la superficie.

Existen diversos tipos de papilas:

*Las papilas filiformes son las más numerosas. Su función es mecánica y confieren el tipico aspecto aterciopelado a la lengua.

*Las papilas fungiformes aparecen entre las papilas filiformes como puntos rojizos, debido a su epitelio fino de superficie que permite apreciar la coloración de los vasos que las irrigan. Entre estás papilas encontramos los receptores gustativos. Tapizan las paredes laterales de la lengua.

*Las papilas caliciformes forman la “V” lingual en la parte posterior de la cara dorsal de la lengua. Las podemos apreciar, incluso, al mirarnos al espejo. También presentan receptores gustativos.

*Las papilas foliadas son muy pequeñas y forman unos pliegues y surcos dispuestos paralelamente al borde lingual.

¿Qué son los receptores o córpusculos gustativos?

Son centros que captan la información gustativa. Se encuentran en la mucosa especializada. Están constituidos por dos tipos de células: largas y cortas. Las largas se disponen en forma de anillo y las células más cortas se encuentran en el centro, delimitando una apertura llamada poro gustativo. Los alimentos, una vez en la boca, entran en contacto con el receptor gustativo a través del poro gustativo. Por acción de la saliva los alimentos se disuelven y desprenden ciertas sustancias químicas llamadas sápidas. Estas sustancias sápidas son recogidas por el córpusculo gustativo. Su información es procesada por nuestro cerebro constituyendo el sabor.

La lengua tiene diferentes áreas topográficas donde se distinguen los diversos sabores: en la zona anterior de la lengua se percibe el gusto dulce; en la posterior el amargo; en las laterales anteriores de la lengua el gusto salado y en la parte lateral posterior el sabor ácido. No hay receptores específicos para cada uno de estos gustos.

El sentido del gusto está combinado con la percepción del olfato.

El Medio Bucal

La cavidad bucal constituye un medio ecológico, perfecto para el crecimiento y desarrollo de bacterias que forman una flora microbiana en equilibrio llamada flora saprófita o residente que se encuentra en boca habitualmente y que no genera patología. Si este equilibrio se rompe se producen situaciones patológicas por sobre crecimientos microbianos o bien la aparición de una flora patógena no habitual en boca.

La población microbiana que existe alcanza unos 100 millones de microorganismos por centímetro cúbico de saliva.

La presencia de dientes, de prótesis, caries, mala higiene, alteraciones en el pH por uso de antibióticos, cambios hormonales (embarazo), alteraciones en la producción de saliva pueden producir desequilibrios en este medio ecológico.

La flora saprófita está compuesta por enterococos, estreptococos mitis y salivaris, neisserias, veillonellas, actinomices, lactobacilos, nocardias, espiroquetas, fusobacterium nucleatum, etc…

La flora microbiana varía con la edad. El adulto presenta mayor flora que el niño o el anciano. Podemos decir que la boca de un niño inicialmente es estéril pero poco a poco con el contacto con el medio va enriqueciendo su flora. Antes del año de edad su flora del niño se compone principalmente de lactobacilos, actinomices, streptococos, veillonellas. La aparición de los dientes provoca un aumento de la flora con la aparición de espiroquetas y vibriones.

En el adulto aumenta la flora saprófita y dependiendo de la higiene oral puede existir una flora puede ser aeróbica o bien si no existe la higiene una flora anaeróbica y proteolítica.

La flora puede variar incluso por la ingesta, la presencia es mayor entre ingestas, debido al efecto barrido de la saliva y de la masticación durante la comida e inmediatamente después.

En líneas generales, la boca es un medio con abundantes microorganismos los cuales pueden llegar a ser patológicos si se producen descompensaciones en los sistemas de equilibrio que van desde la saliva, al efecto mecánico de la masticación y la higiene oral.

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